Terapias para hombres violentos.

LOS CENTROS DE REEDUCACIÓN DE AGRESORES DEL SERNAM.

 

El Servicio Nacional de la Mujer implementó el año 2011 un programa de atención especializada para hombres que ejercen violencia contra sus parejas. Los agresores llegan a los centros de manera voluntaria o derivados desde el sistema judicial. The Clinic accedió al testimonio de Juan, un nombre de ficción empleado en este reportaje, que decidió enfrentarse a sus propios demonios después de agredir a su esposa. Un camino largo que muy pocos se atreven a transitar. Desde la implementación del programa se han atendido 5.317 hombres, pero sólo el 9% ha logrado egresar.

La violencia no es una enfermedad

Diez hombres sentados en círculo conversan sobre la manera de deconstruir los micromachismos. “Esas pequeñas formas de abuso cotidiano que están a la base de la violencia”, les explica el sicólogo con voz pausada, mirándolos fijamente. Mientras algunos toman nota en un cuaderno, otros asienten con la cabeza.

Los debates que se forman en torno al tema son diferentes para cada grupo, algunos discuten sobre la importancia de valorar la opinión de la pareja y otros aún son reticentes a abandonar las costumbres que los llevaron al centro. Dibujan sobre cómo se sienten, actúan situaciones hipotéticas y analizan películas. “A veces uno ve cosas muy impactantes en las sesiones grupales. Una vez un compañero, que siempre hablaba de la muerte, dibujó puros cuchillos y pistolas. Todos quedamos preocupados, nadie le dijo nada. Después lo llamaron a una sesión individual”, recuerda Juan.

En las terapias siempre está presente una mujer del equipo psicosocial. Durante la sesión la trabajadora social o psicóloga participa de todas las intervenciones, evaluando aspectos sociales de la violencia y también sus riesgos. Además, se encarga de los seguimientos y el control a través del proceso. “Procuramos que siempre haya una mujer en la dupla, porque son más sensibles a la violencia, por el hecho de estar insertos en un sistema de roles, los hombres pasamos por alto algunas señales”, agrega Arenas, encargado nacional del programa.

La fórmula con que el Sernam busca eliminar la violencia hacia la mujer no es nueva, está inspirada en el modelo de Duluth o también llamado “Rueda del poder y del control”, implementado hace veinte años en la intervención con hombres violentos en Estados Unidos y Europa. En lo medular la terapia busca comprender la violencia masculina como un comportamiento que retribuye utilidad, con la finalidad de imponerse a la mujer, generando dominio sobre su manera de vivir y pensar. Contrario a la idea de una reacción explosiva, incontrolable y sin sentido.

-El abuso se muestra como consecuencia de un sistema de creencias fuertemente arraigadas, donde se percibe a la mujer como un ser inferior, como alguien que presta un servicio. No son hombres enfermos, ellos pueden escoger ser violentos o no- aclara Rodolfo Escobar, sicólogo del centro.

La demanda por la intervención se ha duplicado desde que se comenzó a implementar el programa, por lo que muchas veces quienes llaman al centro deben esperar casi un año para ser atendidos por los profesionales. “Llamé a finales de 2013 y en enero de 2015 me llamaron. Dije que sí inmediatamente”, añade Juan.

Entrar al programa de reeducación no es tan fácil y no basta con ser derivado por alguna institución. Primero, los hombres deben asistir a ocho sesiones individuales con una dupla psicosocial. Durante las cuatro primeras visitas, se busca analizar la dinámica familiar y los riesgos del caso. En las cuatro restantes, se evalúa si la persona tiene o tendrá la capacidad de reconocer el abuso ejercido sin justificarlo.

Si logra pasar esas etapas, el usuario debe firmar un contrato terapéutico con el centro donde se compromete a seguir las reglas de asistencia que le permitirán egresar del programa. En caso contrario, será expulsado.

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Fuente: www.theclinic.cl

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